domingo 5 de julio de 2009


Ilustración de Roberto L´Hotelleríe López

EXPRESIÓN GRÁFICA

Dibujar es decir con la voz de la línea...
L. Ch.

Amor,
hoy te desnudo
y escribo en tus pezones
sobre el arte minúsculo del punto.

De tu piel
sobre el plano de las sábanas,
perfilo con el lápiz de mi tacto
la caricia que quiere ser papel
o quiere ser madera o ser metal
en los bordes o esquinas de tu cuerpo...

¡Iníciame en el arte del dibujo!

... Dibujar es decir con todo el beso,
con la voz de la línea de tus labios.
Y el beso que me das y que te doy
es la mínima forma del amor...

... que hace de nosotros
un círculo vicioso.

sábado 4 de julio de 2009



MADE IN MOON

En mitad del silencio, en una calle,
de pie sobre la noche,
mientras miras la luna...

Y yo me quedo en blanco
de mirar tu desnudo.



Suena el despertador, pero más fuerte
suena la soledad que me despierta.

En la cama vacía,
no quiero hacer metáforas
de la desolación.

Llevo en la boca
la memoria del beso
que no he dado.

sábado 13 de junio de 2009


SEÑALES DE VIDA

Puedo decir que sigo vivo,
que aún soy partidario de las noches
que son igual que arenas movedizas.
Y quizás te sorprendas
de que
siga tu llave debajo de la alfombra,
como si fuera ayer, cuando aún estabas
y no era necesario inventarse otros nombres.
Pero es tarde y la duda como un bolsillo roto.

Y aunque puedo decir que sigo vivo,
aún no soy partidario de otras manos
como cajas sorpresas, caricias de cartón,
o una fiesta de espuma en el infierno.
Yo aún escribo tu nombre en las paredes
del metro de París todas las tardes
y no quiero olvidar ese escondite
con el dolor con que se olvida
todo lo que se ama.

En mis ojos aún hay jirones de verano
y sábanas revueltas, como tú las dejaste.
Y es ahí donde quiero que te quedes.
Ayer quise blindarme las retinas
jugando al escondite con todos tus recuerdos.
Leí todos tus libros, oí todos tus discos
y, por última vez, hice tus crucigramas.
Y descolgué el teléfono lo mismo que una soga
y llamé a cualquier parte de este mundo
donde no estabas tú.

No olvides que te espero
con el café de todas las mañanas
y el malhumor de algunos días.
Pero quiero creer que sigo vivo,
que todo amor se dice humildemente:
¿Me pasas, cuando acabes, el periódico,
los puntos y las comas, las palabras
que miraron tus ojos, tan atentos?
Yo quiero ser tu libro subrayado.
Yo quiero ser esa libreta escrita
que está sobre tus cosas.

Quiero creer que sigo vivo,
que aún soy partidario de las noches de espera.
Por eso desordeno papeles mientras sueño,
pienso en el agua inevitable
que cae de las manos, se desliza
entre los dedos, entre tanto y todo,
coloreo la paz con rosas inflamables,
y me lleno los ojos
de acróbatas, payasos y dragones,
y el fuego patalea entre las sábanas
si me acuerdo de ti, que estás despierta
como una ducha fría.

Y sé que tienes miedo, y mentirías
si dijeses que no,
que no hay poder en este mundo
que pueda separarnos.
Hay tanto de que hablar...
¿Por qué el amor nos hiere de tan diversas formas:
en un rincón vacío o entre la multitud,
como tú y yo sabemos?
Ya no sé si eras buena o si eras mala,
pero sé que sí fuiste
la única persona que me quiso.
Apenas queda nada que decir.
Hemos llegado tarde a tantos besos.

Espero sin querer
lo que viene después de lo peor,
que es no esperar nada.
Gracias por permitirme
amarte de la forma en que te amo.
Ya sabes que estoy bien:
puedo contar contigo
donde los sueños huelen a goma de borrar
y la vida no tiene olor a tiza.
A veces las palabras
duelen más que los hechos
y aguardo, de una vez por todas, que me invites
a eso que me debes desde aquel primer día
como un mal necesario.

Mi espejo no refleja tu distancia.
Y hay ropa amontonada en el cajón
más allá de tu cuerpo y tantas cosas.
Procura ser feliz -lo prometiste-,
que yo procuraré
ser un mal que mañana no recuerdes.
Mi alma es una puerta oxidada, en desuso;
un somier sin sonido, el corazón.
Tú eres la tinta y yo un renglón torcido
en la página en blanco de la cama.
Corta la rosa
y que tus labios caigan
sobre los míos.
Bésame con la intensidad del reo
que ya no tiene nada que perder.

Puedo decir que sigo vivo,
que aún soy partidario de todos tus desnudos,
pese a ser propiedad privada de otras manos,
de cometas fugaces como contradicciones,
de la lluvia que tiene mirada inquisitiva.
Me dice que fue un sueño -bien lo sabes-,
la soledad me grita que no estás,
que te tengo tan cerca de lo que está tan lejos
que ya solo me quedan las palabras,
aquellas que el amor me ha recordado.
Quiero decir que sigo imaginándote
al doblar una esquina, al final de ese verso
que un día escribiré.
Cuando tú quieras.

P
orque todo es un sueño en esta vida
y despertar sin ti no es nunca una costumbre.

domingo 7 de junio de 2009

De Sin City, de Frank Miller

EL OTRO BARRIO*

*El poema está basado en la película Sin City

En el cielo un ángel no debe de tener nada de extraordinario.
Bernard Shaw

La noche es una puta que lloraba...

Oscuramente
el cielo como un puño
se cierra.
Y no alcanzo a entender
esta noche excesiva
y rubia y despiadada como el oro
que me acosa, la sucia recompensa
por hacer mi trabajo como sé.

Imagino otra noche,
lejos del cielo azul que nos ignora,
drogada por la lluvia, ante sus ojos,
y el instinto en la piel y el aguacero
sobre la mano abierta de las calles.
La noche se emborracha de sí misma.
Se desboca la lluvia,
nos enseña sus dientes como un arma:
sabe a lluvia su boca, a puñetazo
de agua y sangre, carmín que me recuerda
el de las otras víctimas.
La lluvia es solamente
la triste pincelada de algún pintor borracho.

Las sirenas se acercan.
Llegan a tiempo o demasiado tarde.
Empuño mi revólver
y le hago saber que no bromeo.
Me dice que se llama Nancy,
que es su último día de servicio.
Le digo que lo sé, que estoy al tanto,
sin que note lo mucho que me importa.
(¿Qué sería de ti si lo supieras?)
En sus palabras se traduce el miedo.
La duda como un virus que me asalta
me lleva de la mano hacia su boca.
Necesito un cigarro. Algo va mal.
No veo lo que quiero ver.
Me creo un tipo duro.
No puedo perdonarle la existencia.
Un asesino tiene que ser práctico.

No debería ser tan bella.
No debería mirarme de ese modo.
Huele como deben de oler los ángeles.

Y las cosas se tuercen.
No estoy en condiciones.
La vida no es tan fácil, viejo.
Y una buena pelea nunca es limpia.
¡Tengo que hacerme a esa idea!
El jefe no lo pasará por alto.
Y yo soy un asesino.
Me gano así la vida.
¡No significa nada para mí!
No significa nada...
_______________De repente
su cuerpo es una calle sin salida.

No debería ser tan bella.
No debería mirarme de ese modo.
Muerdo en su piel el polvo
y la belleza
tiene la madurez de una manzana
que conserva el sabor de los vencidos.
Ella baja la vista, ve la sangre,
y se mantiene inmóvil, sonriéndome,
y no sé si admirando
la paz y la esperanza de quien muere.
Y mueve la cabeza,
se echa el cabello atrás coquetamente.
Le digo que la adoro
(¿qué espero conseguir con eso?).
(-"Tenía que decírtelo, tenías que saberlo.
Y si todo lo malo que te pasó en tu vida
hizo de ti lo que eres hoy,
entonces doy las gracias
a lo que pudo haberte sucedido.")

Huele como deben de oler los ángeles,
como debió de oler el mundo el primer día.

Y no desaprovecha su ocasión.
La abrazo con la muerte.
La oscuridad se sube por mi espalda
como un arma gemela de su mano.
Mientras suena el silencio más ruidoso,
se siente poderosa apretando el gatillo
por quinta o sexta vez o...
Se abre paso a tiros por mis venas.

(Y estás llena de curvas como el agua
dibujando tu cuerpo suciamente
contra la dentellada de la lluvia.
Dos gatos negros saltan a mis ojos
desde el tejado de los tuyos.
Son catedrales góticas tus tacones de aguja bajo el agua;
tu boca, el espejismo de una rosa imposible.
)

Parece que tenemos compañía.
Y sabe que esa frase nunca es buena.
Y más tarde la pasma acordona el poema,
precinta las palabras,
la poesía, el barrio de las putas.
Bajo un indiferente cielo azul,
la muerte es una puta que lloraba
por mí.

Su ángel caído.

viernes 29 de mayo de 2009


LA SOLEDAD PRIMERA

Hoy
es tres de julio
y es
el día en que los dos nos separamos
después de tantos días
que hicimos el amor que ahora tenemos.

La despedida es solo una costumbre
que nos aguarda siempre en el verano
cuando termina el curso
y septiembre está lejos de nosotros.

Pero no es necesario
que me digas adiós mientras te alejas
camino del andén que nos divide,
porque ningún adiós es de verdad
—recuérdalo feliz, porque hablo en serio—,
si eres tú quien me ama.
___________________La tristeza
sabrá llenar de mí todas las cartas,
dibujar las palabras torpemente,
plantar la enredadera del teléfono
por la larga pared de las ausencias,
hasta mi voz lejana en tu lejano oído,
derramar el champán de los silencios
en homenaje a ti y a tus desnudos
en aras del amor cuando callábamos
al calor de las sombras. Bien lo sabes,
tendré otra vez que ahorrarle a la tristeza
–otra vez– mis pupilas nunca halladas
en la inefable lágrima del miedo
cuando me dejas solo y sin embargo
si no lloro por ti, estás más cerca.

Podrá la soledad
hacerse fuerte, caer sobre mis hombros
y convertir mi cama en un desierto
secando la humedad de nuestra piel
tatuada en cada sábana. Podrá la soledad
vaciarme las manos de caricias,
borrar tu última sangre de mis uñas,
desordenar la ropa, el turbio gesto
de las habitaciones. Pero sabes
que no podrá caer ni hacerse fuerte
sobre mi corazón su compañía
si eres tú quien me ama todo el tiempo
y yo te amo a ti todos los días
en esta soledad que compartimos
tal vez con la tristeza de los otros,
el dolor y la envidia de los otros
cuando nos piensan solos
y desnudos.

jueves 28 de mayo de 2009


PARA DECIR ADIÓS

Quiero ser familiar con todo esto.
J. A. Goytisolo

Me dices que tu avión sale a las cuatro,
que no es momento para despedidas.
Me has escrito una carta y mil razones
que explican los motivos de tu ausencia.
Y maldigo la mesa en que me apoyo
pronunciando tu nombre entre cristales.
Nunca podré explicarte, si te vas,
que no soy nada cuando soy sin ti.
Porque no hay amor
más allá de los límites,
ni realidad posible, que sea cierta.
Y, sin embargo, el miedo es suficiente,
la ingrata soledad es suficiente,
para decirme adiós una vez más,
para decir adiós definitivo.
Aquí, cuando te vayas, será todo,
alrededor de mí, un lugar recordado
de todo lo que fuimos mutuamente
para saber quién éramos tú y yo.
Cercado inútilmente por las cosas,
tu espacio y tu vacío y tu recuerdo,
lo miro todo:
indiferente todo.
Quiero ser familiar con todo esto. Pero
has escrito una fecha inevitable
que odiaré para siempre mientras viva
bajo la luz terrestre
de algún bar olvidado
en cualquier paradero de mi sombra.

Hoy no me muero sin decirte adónde voy,
porque dejo este mundo por buscarte.

miércoles 20 de mayo de 2009


TELÉFONO DE ALUDIDOS

Déjame que te llame
urgentemente
cada noche,
que mueva cada hilo
el aire del teléfono y la ausencia
para saber de ti
y de nosotros,
para que la distancia no sea lo que odiamos
y mi voz esté cerca de tu oído
y te diga “te quiero” para siempre
desnuda, algo más cerca
de todo lo que somos cuando amamos.

Pero esta noche todo está más lejos
y tu voz congelada
en el contestador. La soledad
atraviesa mis días, fácilmente
se viste con mi ropa y desayuna
tostadas con café en la misma mesa.

La sorprendo en el baño suciamente
tras cada amanecer con mis revistas
y me peina las canas que aún no tengo,
deja pañuelos blancos por la casa
que yo no necesito
y encorva cada vértebra del alma
en el espejo
vacío, sin memoria.

Ella es siempre la misma,
responde a muchos nombres,
y tiene tantas formas de llamarme
y tiene tantas formas de callarme
como muebles la ausencia
y días que recuerdas el verano.

No hay camino
que no me lleve a ti ni hay teléfono
que no contenga el ruido de tus labios
o los trazos ocultos de tu voz.

Dame tu voz,
que quiero con mi oído amordazarla,
oh sílfide en los aires telefónicos,
igual que está la brisa en tu vestido
de mi aliento inflamado suavemente
a través de las ondas,
de mi palabra eléctrica,
y lo toca despacio con tus dedos
y despacio lo enjoya de caricias,
que son también las mías. Y recuérdalo,
solo somos la noche que nos queda
después de cada día,
en el teléfono,
y estás tan cerca, amor, y estás tan lejos.

Telefónicamente solo,
suelto bandadas blancas de palabras
como tristes palomas
con destino a nosotros.
_________________De repente
eres la soledad,
____________de pronto eres
otro nombre que pronunciar a solas.

martes 5 de mayo de 2009


RETORNO A HANSALA*

*Inspirado en la película del mismo nombre

Piso la más que nunca dudosa luz del día.
Cada reloj del mundo
muestra una hora diferente y triste.
Ojalá que no hubiera amanecido nunca.
Es la muerte que habla con los ojos.
Porque está todo –como dice el dictum
tan cerca de mis ojos, tan lejos de mi vida.

Si lo que digo es cierto,
el alma es una carta con remite,
pero sin dirección.
Y su desnudo es tierra en tantos ojos,
mezclado estrechamente con la muerte,
ese final tan lejos de su origen,
esa agua salada, ese segundo...

He ido tantas veces a ver el horizonte
a los pies de esta playa –al Sur del Paraíso–
con vistas a la muerte, ese naufragio
de Dios en mi mirada tantas veces.
No lo hubiera creído,
pero la muerte quiere parecerse al futuro,
sueño que en la distancia es tan brillante.

¿Has visto esta mañana
cómo aprieta los dientes el periódico
con su duro castigo?
La esperanza no lleva chaleco salvavidas.
Y el silencio que dice lo que no puede oírse
me dice que su rostro podría ser cualquiera.
Silencio que lo es todo y no puede escucharse.

Comprenderás que hoy
el mundo no respira.
Que alguien –por favor- cierre sus ojos
blancos como linternas al borde de los míos,
cubra su piel satén petróleo con la manta.
Entra en mi corazón el mediodía
como un ahorcado en busca de su cuerda.

Son tantos los caminos trazados en los mapas,
que aún sueñan los hombres con los brazos abiertos
con hallar una tierra como un trozo de pan,
un pequeño lugar bajo otro sol,
y buscan dignidad para sus hijos.
Mientras tanto la sombra del crepúsculo
esboza una sonrisa lamentable.

El sol besa su frente
entre todas las sombras todavía.
Y enseguida anochece.
Rachid no es otro nombre del destino.
Es repatriar la vida, ese cadáver,
un retorno a Hansala.

La muerte a cualquier hora del día o de la noche.

lunes 4 de mayo de 2009


AL PIERCING DE UNA CHICA

Prende mi boca el fósforo del beso,
que entre todas las sombras luz alcanza...
A los pies de tu lengua, cuando avanza
la noche a quemarropa hasta ese hueso
donde el amor no llega, brilla ileso,
ex convicto de ti, con la esperanza
de que el metal dulcísimo sea lanza
que muerda mi costado. Lo confieso.
Yo soy la paz contra tu boca en armas,
corazón de juguete que termina
clavado en tu metálico colmillo.
¿Es el amor el puzzle que desarmas?
¿Es un as, en la rosa, cada espina?
¿Perdió la vida acaso ese tornillo?

sábado 4 de abril de 2009


LA SOLEDAD

A Fernando Valverde, por los versos
que inspiraron el poema:

"Y recorrer al niño
que quiso parecerse al hombre que no ha sido.
Y cada noche verle llorar en los rincones.
Y cada noche oírle decir que lo sabía."

La soledad es este primer plano de la cama,
alguien que no te espera al salir de la ducha,
como mirar a nadie por el retrovisor,
silencio que no dice “Que tengas un buen día”.
Para que lo imagines
–ya casi puedes verlo–,
es esta calle que la lluvia pisotea,
que se pasea en círculo alrededor de mí.

La soledad parece este ángulo recto
entre el niño que quiso parecerse
al hombre que no ha sido y este hombre
que cada noche ves llorar en los rincones,
que cada noche oyes decir que lo sabía,
que quiere ser contigo mejor de lo que es.
Estas cuatro paredes detrás de las mentiras.
Una ciudad cualquiera al otro lado.


¿Te he dicho alguna vez
que te quiero sin dudas aunque me des la espalda?
Al recordarte llueve entre los dedos
mojándote los labios que no puedo besar.
Qué podría contarte,
que sabes el oficio de mi boca sin ti.
Se retuercen mis ojos como gatos sin noches,
se contagian de lágrimas suicidas.

Todos duermen,
silencio que haces daño porque te gusta hacerlo.
Son demasiadas noches solo y mío,
para creer en alguien.
Pero también confieso que hubo días
en que estuve más solo que esta noche.
Indago en esta cama malgastada
para saber de ti… ¿Dónde te has ido?

Ni siquiera dejaste
una carta que no me atrevo a abrir,
la razón de otro día que pudiera salvarme.
Así son las promesas,
sin causa y sin sentido. Sin embargo,
espero, porque aún es posible esperarlo,
una llamada solo,
que mis oídos sean espejos de tu voz.

Y todo me conmueve.

Porque echarte de menos
no es tan distinto de rezar
en esta noche que no finge ser como las otras.




sesión de espiritismo

La muerte se diría
más viva que la vida
porque tú estás con ella.

Luis Cernuda

... se nos quedaba como sal en los ojos,
se nos quedaba dentro y desvelándonos...
Luis Rosales

Alguien dijo tu nombre
al ver pasar el tiempo en el espejo
de las fotografías.

_____________Apagamos las luces.
Solo la triste vela sin sosiego
contradecía la sombra.
Era un pequeño faro contra la oscuridad.
Nos cogimos las manos fuertemente
y pensamos en ti, en la súbita nieve
cayendo sobre un ojo hasta morderlo,
en esa mariposa, tan próxima a los labios,
del color de la muerte, de esa bala
a solas con tu vida,
directa al corazón como una lágrima,
en ese abrazo gris de los retratos viejos,
penetrando en tu sueño con las cuencas vacías
antes de nuestro encuentro -antigua era la noche-
en la paz de otros mundos,
en la tabla redonda más allá de la luna:
los dedos sobre el vaso
y las letras dispuestas.

Rodeados de ti, habló el silencio,
esa voz inexacta que acecha en el pasillo,
latiendo ante la nada
, de baldosa a baldosa,
que concluye en la ausencia, en el cuarto sin vida.
Y en esa habitación abandonada
de repente se oyó un ruido inerte,
acariciar las teclas una mano imposible
mientras cerraba el aire las ventanas
de improviso, la tapa del piano,
cuando solo la espera era posible
y el silencio aún más hondo que la muerte.

Bajo el reloj antiguo de la sala
marcando nuestra hora, los segundos más rojos
del miedo y la frialdad
con su hilo de agua resbalando en la piel,
con su aguja de hielo cruzando nuestros dientes,
vi otra vez la extraña presencia de la luna
caer sobre la noche como zarpa de lobo,
restos de oscuridad huyendo de la casa,
del pulso de madera que recobró tu nombre:
F - e - d - e - r - i - c - o,
como un débil cristal que la luz golpeaba
al abrigo de un vaso que aún conserva el frío
de la luz hecha añicos que atravesó el espejo.

Y me sentí tranquilo y algo triste.
Brilló en mi corazón, que no exigía nada,
una casa vacía y el disparo de un nombre,
como un pozo sin luna codiciable,
y el ángel de la noche saqueaba la luna
y la sombra de luz
de aquel vaso vacío como la carretera
de Viznar a Alfacar,
de aquel recuerdo igual que una bala de sangre.

Trajo callado el aire de pronto a nuestro coche
aquel olor a sangre y madrugada,
y un reflejo de cínicas estrellas y otros faros
sobre la sierra extraña sin tus manos de bronce
tocando el sol sobre los muslos altos. Era
la luz multiplicada de la noche
con voluntad de cuchillo
y la mirada abierta y el corazón lejano
de otros compañeros en la muerte
vagando por la vida...

Nos quedamos callados
junto al lobo raquítico que masticaba el cielo,
contra la dentellada de otra luna menguante.
La noche tuvo alas de murciélago,
un rumor de caballos que detuvo la brisa,
y un zumbido de luna en los olivos
prendió la carretera del último verano,
cuando sin voz dijiste
a nuestro lado:

Tiene la luna
madurez de manzana
y de metáfora
.
Si parpadea,

del bosque de su ojo

cae la nieve.

Mira la nieve,

que para ti la sangre
es esa nieve.
Luna de agosto:
es la luz venenosa
blanca serpiente.
Pero no solo el fuego de la luna
o la mirada quieta del fusil
se nos quedaba como sal en los ojos,
se nos quedaba dentro y desvelándonos,
tatuaba la sombra contra mi corazón.
Los olivos tejieron su armadura de nieve,
su esqueleto de blanco escalofrío,
al despuntar la aurora
con filo de guadaña
que niega todavía la memoria,
y aquella voz de mando o el silencio de todo.

De repente sentí, en ese instante,
entre rosas fantasmas,

cómo unos dedos fríos me tocaban la mano.

martes 17 de marzo de 2009

blog.educastur.es/.../category/general/

He aquí el poema inaugural del "primer" poemario -Éxtasis era su título- que escribí hace ya algún tiempo. No recuerdo en qué cajón de mi memoria está olvidado el libro. Por lo demás, siempre pensé que la rosa era una suerte de Km 0 para la poesía. Pues eso.

LA ROSA: KILÓMETRO CERO


... claridad desde el agua sobre el agua
por el agua hacia el agua para el agua
contra el agua hasta el agua...
Antonio Carvajal


La rosa

se desrosa

y es dédalo de sábanas.

Esto es amor:
un algodón de azúcar
entre tus piernas.

No es el fin.
_________Es la noche

–frondosidad de cuerpos

en deuda con las llamas–

y el imposible amor
de beso a beso. En la callada sombra,
muy lejos de las sombras,
veneramos el vino, labio a labio
las palabras sinónimas del fuego
y el corazón en armas
contra la soledad.

_____________La luz oscuramente

se extrae como un perfume.

Y la rosa es un ring para los vientos:
se desrosa en el aire de las sábanas.
Y el aire, todo el aire,
está contaminado de tu cuerpo,
de la noche que hay bajo tu piel.

Y tu boca me busca,
diente a diente. De pronto te respiro,
te respiro sin prisa porque es aire
tu boca, que no sabe hacerme daño,
tu boca, que no duele porque es aire,

un indicio de zumo
y oxígeno de seda.

Seda en el acto, seda

del húmedo colmillo
penetrando en la piel mortal que se desboca.
Y enhebrada mi lengua

con hilo de tu aliento,

no quiero más que respirar tu boca,

no quiero más que estar bajo tus dientes.

El amor está siempre en el siguiente beso.

Y somos (desde el beso sobre el beso
por el beso hacia el beso para el beso
contra el beso hasta el beso)
la arquitectura efímera del beso.

Algo,
si es que algo queda

alguna vez o siempre
después de tantos besos,
será otra vez la vida: un accidente
de luces que deslumbran nuestra nada
y sombras demasiado conocidas.

domingo 22 de febrero de 2009


PASO DE PEATONES

Tú sigue al hombre solo que cruza la ciudad,
el paso de peatones que siempre es un poema.

No lo pierdas de vista.

Quiere volver, pero no sabe cómo.
Quiere seguir, pero no sabe adónde.
Y se muerde los labios hablándole al vacío.

Tal vez quiera decir que continúa amándote,
que no ha aprendido aún a ser feliz.
O hable del amor, del que vivisteis
todos los días, a esta misma hora,
el que no tiene nunca un mal principio,
el que a veces no guarda un buen final.

Y piensa en el adiós al declinar la tarde
como un pequeño faro contra la oscuridad.
Quizás porque el suicidio
es –ya lo viste otras veces–
una puerta que se abre sin llamar,
una botella rota, un mensaje perdido.

Piensa en tus ojos de juguete roto
y en tu húmedo traje, sentimental y rojo.
Su desnudo sabiendo de la lluvia
más de lo que la lluvia sabía de sí misma
cuando una noche halló lo que buscaba,
sin saber que buscaba.

Era el amor, lo que esperaba
sin saber que esperaba.
La noche más sencilla, con una voz pequeña,
a punto de cumplir los dieciséis,
la misma edad que entonces tenían mis poemas,
tan ligera de ropa lo mismo que la vida.

Y rojo es el carmín cuando te evoca
buscándote en las plazas y en las dudas,
este cariz que toma este remordimiento
al besarte despacio,
besarte en el rincón más silencioso,
en una esquina rota de su imaginación.

Porque sabe también
que hay noches imposibles,
se atreve a preguntar con los labios cerrados
por la calle cortada de los sueños
y tantos cuerpos que no podemos tocar,
tantas palabras que no sabemos decir.

Por eso es cruel besarte al mismo tiempo
que sabe del olvido sin una copa cerca,
sin nada que consuele su memoria,
nada más que la lluvia de repente,
mientras la vida silba y mira hacia otro lado.
Tiempo que no termina nunca.

No podrás evitar mientras te mojas
recordar cuántas veces te has sentido,
en una noche así,
igual que él.

Te veo bajar los ojos y en silencio
te oigo contar los pasos a tu casa.

No te pierdo de vista.

jueves 5 de febrero de 2009


HABLAR EN SERIO

Un paisaje que asiente lo que dices
con la ebriedad del viento
entre las copas rotas de noviembre
con lágrimas y sauces algo antiguos
después de las palabras,
de ese temblor de mano melancólica
al agarrar mi mano,
contagiándome el frío de ese último beso
de amistad que es amor, pero sin alas.

Hoy no quiero pensar si la esperanza
prolonga el sufrimiento
del que ama de frente y da la espalda
al imposible amor,
como una puerta que no cierra bien
por la que pasa el alfiler del frío
a los ojos enfermos de belleza
de quien no toma nota de su miedo
y se mira al espejo –nada más levantarse–
que el amor hiere a veces.

Necesito decirte seriamente,
pero en el mismo banco
del parque donde ahora se abraza una pareja
mientras él se decide a besarla despacio,
con las pocas palabras que no te dije entonces,
sin la lluvia astillada de aquel día,
cuando nos conocimos,
decirte por primera vez
bajo este cielo abierto y sin cicatrizar,
que me abraces más fuerte antes de irte,
que aún pueda recordarte al olvidar quién eres.

Y sé que es el momento
de acercarme a esos labios,
que nuestro beso llegue a madurar despacio,
pensando en otra vida
que podemos llamar adversidad.

miércoles 24 de diciembre de 2008


EL RETROVISOR

Por si el coche no quiere ya arrancar
después de que te bajes –una noche de estas–
del corazón que puso el tuyo en marcha,
cuenta las calles –¡todas!– hasta llegar conmigo
a un nuevo amanecer, ese semáforo
donde te beso al borde de no hacerlo
con la mitad de ganas con que lo haré mañana,
como si el verde fuese
una última forma de esperanza.

Pero mi amor de urgencia y tus frívolos labios
son de usar y tirar, igual que este papel,
en cualquier callejón al margen del futuro,
en las noches escritas de modo artificial,
sin anhelos ni estrellas al servicio del alma.
Ya nadie te recuerda
entre las bambalinas de mis dedos
ni en el río revuelto y sin obstáculos
de dos cuerpos desnudos que se aman.

Porque no me das más que oídos si te llamo,
y en tan pequeño espacio te digo tantas cosas...

Y tus lúcidos pasos contradicen
–cuando te dejo en casa– cada día
mi corazón de sombra tantas veces.
Es el retrovisor sinceramente cruel,
porque no hace otra cosa que mostr
arme
cuando creo que avanzo
lo que he dejado atrás.

El reflejo del sol que tus tacones guardan
en las calles a oscuras de mis ojos.

miércoles 10 de diciembre de 2008



UN TIEMPO DIFÍCIL

¿Cuánto puede durar un hombre solo
si es cómplice la vida del fracaso?

Y sin saber por qué, al llegar a la esquina,
siento, a veces, deseo
de arrancarle a otra boca cicatrices
de tiempo y de silencio,
lo mismo que a la noche
un enredo de labios y más labios
de roja telaraña interminable
que colinda contigo cotidiana,
con las horas hostiles del recuerdo.

La lluvia une los labios, esa herida del agua
al sabor radical de las palabras
que le ponen un precio a nuestro amor.
Suena a moneda falsa el corazón pagado
y anudo a su belleza contagiosa
el hilo roto de mi boca helada
y el beso no aplaudido por tu boca,
quizás como un reproche
secreto de los labios.

No hay nadie en la ciudad,
nada más femenino
que una flor que envejece, ni más triste
que un verano sin cielo de verano.
Nada más femenino que la felicidad,
que va imponiendo sus espejos rotos
donde reconocernos
detrás de algún abrazo.
Hasta un golpe de lluvia es femenino
si se aprende en la piel que se deshace.

Y sin saber por qué, un hombre solo adónde va
persiguiendo a la lluvia,
_________________esos tacones altos
que confirma este labio inagotable.
Va marcando sus huellas, nuestro olvido.
Para sentirse viva y diferente
hunde el carmín el agua entre cristales rojos
con arreglo a la moda de ver sangre
por los alrededores de este mundo,
de nuestra propia casa en el pasado.

Miro la lluvia olvidada en tu mano,
que cruza las ciudades, tus dieciocho años,
mi historia personal, hasta dejarnos solos
en el portal a oscuras contra el día,
las normas de tu piel y este silencio.
Su latido a compás entre las sábanas
de los coches que pasan desvalidos
entre los quitamiedos de la noche
que jamás desemboca en tu desnudo.

Eróticas las luces de las calles
-al margen de la lluvia-
que arruinan la sombra que nos duele
del viejo amanecer que nos desarma
otra noche difícil,
otro tiempo sin ti
propicio a la nostalgia, esa cárcel del tiempo
con sabor a champán y desencanto
mientras
grita la ducha lejos de tu desnudo.
Nos pasamos la vida en noches como ésta.
Y es preciso salir lo antes posible.
No basta con decirlo.

Una vez en la cama más triste de la Tierra
el sexo no es sagrado como lo eras tú.
Porque besar tu cuerpo era nombrar el agua.

sábado 22 de noviembre de 2008


DESNUDO FEMENINO

bajo el sol obsesivo de un solo pensamiento
Lorenzo Oliván

Es tu desnudo
en la piscina en llamas
bajo el silencio verde de los álamos.
No hace verano en ti ninguna nube
ni hay marcas de biquini por tu piel.
Todo es caligrafía, centímetro a centímetro,
de luz delineante sobre el mundo
que escribe la palabra desnudez
con cada prenda que te sobra. Y ardes
bajo el sol obsesivo de un solo pensamiento.

sábado 8 de noviembre de 2008


NUESTRA FELICIDAD

A menudo los labios más urgentes
no tienen prisa dos besos después.
Joaquín Sabina

En un hotel cualquiera,
a los pies de tus ojos, sobre los edificios,
y frente al mar tatuado en la ventana,
amo -cada vez más-, pero sin prisa,
poco a poco tu cuerpo, tan desnudo
como una hoja en blanco
-cada vez más oscura-
dejada de la mano de mis dedos,
que escriben, codiciosos, tan despacio,
palabras invisibles que te dicen te quiero
en tu imprudente piel acariciada
cuando bajas la guardia de tus medias naranjas
y la paloma blanca de tu ropa interior
sobrevuela mi cama como un recuerdo antiguo
del destino de ahora.

Tal vez sea el champán,
la forma en que me besas con ese tacto rojo
de reciente carmín cuando todo comienza
disfrazado en mi boca con un beso
vestido de pezón armado hasta los dientes,
en deuda con mis labios, zumo de ti tan mío
si te muerdo algún pecho de luna amotinada
más allá de la noche y la imaginación.

Yo que he visto ovillarse en mis ojos
el sexo intacto de una flor en celos
donde aprender de nuevo a confiar
en la palabra amor, que es implacable.

Abres mi corazón, porque te sientes viva,
como una caja fuerte que cede ante tus dedos,
y el sueño que ahora duerme en mis ojos cerrados
contra el sabor errante de una lágrima
que hoy nos pertenece,
lejos de la tristeza,
como un púgil a punto de besar hoy la lona
del poema que llamas “Nuestra felicidad”.

Piensas en la mirada de algunos hombres buenos
mientras fumas y esperas
que te bese otra vez cuando despierte,
cuando este sol en quiebra se acomode en los ojos
y sea el amanecer como un espejo roto.

viernes 7 de noviembre de 2008


POR SI TÚ LO OLVIDAS

Te contaré una cosa,
ahora que estás aquí
al borde de mis ojos, que hoy quizás
aprendieron, por fin, a imaginarte
entre las viejas sábanas de la complicidad
igual que una bandera aún no corrompida.
Ojalá me besaras como antes.
Ojalá me besaras todavía.

Tú sabes que mi boca
no te dejó en silencio un solo día,
quiero decir ni una sola noche,
no se cansó jamás
de decir tu desnudo es un país humilde,
una letra de tango o de bolero,
un punto de llegada y de partida,
según la noche, amor.

Según mis labios,
solo quiero palabras pronunciadas por ti,
recibir las noticias de tu boca,
esa alambrada en paz
de incisivo carmín enamorado.
No parece
tu boca que manche las palabras.
Decir tu boca es acallar la mía.
Amor, lo que nos queda por decir...

La vida es un objeto de consumo
del sueño y la conciencia y la memoria
en este día azul en contra de la lluvia
y este sol con resaca que interroga a las nubes.
No desmienten su amor
los que suben persianas al olvido
y viven con las mismas ojeras de los sueños
de los que nunca duermen cuand
o aman.

lunes 27 de octubre de 2008


LA NOCHE DE UN HOMBRE QUE MIRA TU RETRATO

Desde el retrato…
me miras como un huésped
en la cama del cuarto que fue tuyo. (…)
Mi juventud es solo este carbunclo
en la noche de un hombre que mira tu retrato
y excava en el vacío otro vacío
junto a la cabecera de la que fue tu cama.
Joan Margarit

Cuando la noche es un álbum de fotos en la nieve
y eres tú, aquella noche
en que nos conocimos para siempre
en la estación de esquí del fin del mundo,
los labios inocentes, lejos de todo aún,
de tantos compromisos y promesas difíciles.
Bajo la luna triste que parece
una cama desecha después de todos los abrazos,
la vida es el sentido que le das
a la palabra incertidumbre
después de haber amado demasiado.

Vivir consiste en eso.
Tú, que pones la noche como excusa
para soñar mejor con otros mundos,
deberías saberlo.
Es un acto de amor vivir de nuevo,
pero de un modo distinto después del desencanto.
Y aunque sé que otro mundo es posible,
yo soy tan solo un hombre
al que le cuesta tanto no abrazarte,
al que le cuesta tanto no llorar
sobre el retrato a punto de romperse
contigo y tus asuntos de estrellas de una noche.

Otra noche es posible si despiertas,
según confiesa nuestra historia,
esa blanca esperanza de un invierno mejor.
Pero no basta con quererlo así.
No basta mi palabra en cada amanecer.
Porque hablo de ti en la memoria fuerte,
alguien piensa a tu lado
en el futuro que recuerda y llora
a la vez que imagina el desconsuelo
de los ojos de hoy.
Es el dolor del día brillando entre mis cosas
como aquellos amantes

que no tuve jamás entre mis brazos.

Hay labios que se agarran al vacío,

cielos sin argumentos,
que impone en el cristal de otro verano
el oro incandescente de la luz
que me enseñaste a ver con los ojos cerrados,
un cielo azul igual que una mano vacía
que se extiende y nos dice mientras tiembla:
aún es hermoso el mundo
aunque no estés en él.

Hablemos del dolor. Hay batas blancas
con la fría presencia de los ángeles
en donde tú me esperas,
un momento de frío que azota la ventana,
las alas contenidas lo mismo que las lágrimas
mientras todo el infierno permanece conmigo.
La nieve era la causa que nos mantuvo juntos.

Pero la noche llega nuevamente
y excava en el silencio otro silencio,
intolerante y débil como una niña chica
frente al espejo igual que dos extraños.
Y me siento culpable.
Ha empezado a nevar sin esperanza,
pero con convencimiento.

martes 21 de octubre de 2008


LO QUE NUNCA TE HE DICHO

Tiene la noche luces de puerto abandonado.

Pero quiero que sepas lo que nunca te he dicho
–porque soy lo que lees–, quiero que sepas

que guardo para ti un abrazo futuro
en un rincón sin nadie del planeta.
Solos los dos, sin más,

cuando menos lo esperes.

Tú me recetas tiempo,
un poco de paciencia ante las dudas
y los primeros síntomas de la desilusión.
Pero sabes que somos aquello que esperamos,
cada mano que lleva a un lugar diferente,
esta luz insumisa tatuada en los ojos,
enredada en las sábanas sin temor al vacío.

Si no fuera tan cierto, pensaría
-y puede que no sea una respuesta-
que no hay un temblor de lluvia en los tejados tristes
de esta ciudad del Sur que tú mirabas,
un martirio de alas en cada amanecer,
un corazón mojado bajo la hierba húmeda
del parque con perfume de lluvia en tu cabello.

Aunque tenga la noche luces de puerto abandonado

y mientan los que dicen que es imposible, que
desde tus altos ojos no puede verse el mar,
que no sabes sin alas acariciar el cielo,
serás capaz, cuando me abraces,
de destruir el hielo de mi boca sin ti,
de desplazar el eje de la Tierra.

¿Para que renunciar? Cierro los ojos:
la vida es un secreto que guardamos a medias.
Me gusta tu silencio con ruido
de coches que no pasan,
calle cortada al tráfico.
Y hace tiempo que miro por el retrovisor
buscando tu silueta donde se acaba el cielo.

Si me miras, por un instante solo,
el mundo está bien hecho.
Y pensar que pudimos no encontrarnos…

domingo 12 de octubre de 2008

Amantes, Mónica Ozámiz Fortis

MEMORIA DEL PRESENTE

Yo busco en el amor calles estrechas
con esquinas con rótulos mirándote,
balcones desvelados, color luna,

o este cuarto con sábanas deshechas
de pensión con espejos con tu rostro
diciéndole a mi rostro cualquier cosa...

No quiero añadir más literatura:
solo el mítico rojo de tus labios
y el sabor clandestino de mi cuerpo.

Es tu desnudo igual que un folio en blanco
donde escribir:
La noche se parece a nosotros.

martes 30 de septiembre de 2008


LA POSESIÓN

Al borde ya de ti, tengo que hacerme
de todo lo que eres y esperaba
que fuéramos los dos alguna vez.
Tengo que descubrirte cada día,
o mejor cada noche, sin más luz
que la que encuentro y toco entre las sábanas,
donde se esconden las remotas sombras
de los más hondos cuerpos que perdimos.
Todo puede ser nuestro todavía
si aprendemos que nada permanece,
que el resplandor profundo de lo efímero
–como un débil relámpago en agosto–
ciega a quien ama porque lo ama en vano.
Solo sé que soy hombre y que te quiero,
que estás completa, al fin, de mi avaricia.

jueves 25 de septiembre de 2008


CONSEJO PARA PRINCIPIANTES

Asómate al espejo de las dudas.
Y acércate hasta él con gesto cómplice.
No rompas en pedazos ni en más lágrimas
el reflejo de amor que solo tienes.

Y háblale de ti, que sabes su mañana.
Traza tu propio yo desde el anverso
hasta la resistencia. Y lánzate algún beso
que perfore el cristal del narcisismo.

jueves 18 de septiembre de 2008


BUFFET LIBRE

… estoy oyendo aquella misma voz
con la que me llamaste tantas veces.
Joan Margarit

Como un perfume.
Hallo un rastro de ti
entre papeles.

Hoy vuelves a tener catorce años.

Desde la barra fija de mis ojos
te miro con paciencia, deteniéndome
-ingrávido el vestido-
en la esquina intangible de tu rodilla izquierda,
que está ligeramente flexionada:
igual mi corazón, sinónimo del tuyo.

Pides café con hielo
y son las seis y pico en tu reloj,
piensas que el sol no va a ponerse nunca
mientras escribes algo en una servilleta:

ESCRITO ESTÁ EN EL CIELO

¿Sabes volar? Te espero entonces
entre las blancas nubes
con voluntad de sábanas.

Escrito está en el cielo de tus piernas
,
me dices realmente con deseo,
como quien cruza una frontera
más allá de las cosas,
en el lado tranquilo de la vida
a imagen/semejanza del amor.

Tal vez lo sepas luego.

Y te vas tan despacio que parece
-como en las pelis clásicas-
que te quedas conmigo.
De espalda a mi silencio,
no sé si tus lunares, dispuestos de ese modo,
componen un mensaje
-mapa del alma-
que descifrar desnudos en la ducha
mientras que corre el agua contra el mundo.

Pero el atardecer,
igual que una pizarra que de pronto se borra,
muestra la oscuridad, muestra otros ojos,
un bar que ya no existe,
encendido en cualquier anochecer.
La noche es cualquier cosa y tú lo sabes,
como un collage mal acabado.
Ignoras todavía lo que pienso:
cada paso que das te lleva a mí.

Son en mitad del mundo
tus larguísimas piernas oscuros callejones
a la luz de los ojos como dados
que ruedan cada noche buscando mejor suerte.
Más tarde, en la pensión,
que hemos pagado a medias
-los únicos ahorros que teníamos-,
te escucho sin tacones y eres agua
derramada en la cama limpiamente,
mojándome los huesos
que tanta luna había blanqueado
en las noches sin ti.

Y el fuego te salpica mojándote la lengua
a la vez que me muerdes y no quieres mentirme,
decirme con decoro
que las cosas en casa están mejor.
Tu labio en equilibrio
sobre el alambre rojo de mi labio.
Y abres los ojos para siempre
tan impecablemente maquillados
por la oscura alegría de un rímel antilágrimas.
Y te abrazo tan fuerte
que no tocas el suelo con los pies.

Y caigo entre las cuerdas de tus piernas.
Y tú gimiendo monosílabos,
sin tirar la toalla del orgasmo
al blanco cuadrilátero del sexo,
besando para siempre
la lona de mi cuerpo sin saber
que un amor así
no iba a acabarse… nunca.

En el balcón la aurora
tiene aspecto de mapa mal doblado
,
dices esta mañana y pienso que
es tan real el sueño cuando te desperezas
que dejo de escribir sin importarme.

Pienso también
tras muchos años
en qué estarán pensando nuestros padres.
Y por esta vez,
solo por esta vez,
vuelvo a tener catorce años.

martes 16 de septiembre de 2008


POEMA DE AMOR O DESAMOR PARA CUANDO DESPERTEMOS

La nada, y tú lo sabes,
no es otra forma de decirnos te quiero,
callejón que sabemos sin salida.
Pero nos cuesta tanto
pegar la media vuelta, buscar otro camino
a cierta altura, amor,
como un equilibrista en el alambre
con los ojos cerrados de quien sueña.

Pues nadie quiere herir ni ser herido.
Por eso inútilmente prolongamos
un fin inaplazable, que afrontar no queremos.
Es cierto casi siempre:
estamos rodeados de esos signos
que no queremos ver ni tampoco mirar
bajo esta lluvia de verano absurdo
como una llave que no abre nada.

Acaso después de muchos años,
después de tantas noches sin tus besos,
sin el último beso –ya ves- de buenas noches,
me haya acostumbrado simplemente
a no saber de ti hasta mañana,
sentir la soledad de no estar solo
sino contigo siempre
aunque te echo de menos.

Se presenta el adiós, la despedida.
Conoces ese adiós, pero fue hace tanto
que ya no lo recuerdas. A veces el adiós
comienza en el principio, con el primer saludo,
las primeras miradas, ese campo de minas…
Y duele entonces cada indicio que nos dice:
quizás lo inevitable esté ya sucediendo.
Cada vez que no llamas.
cada palabra dicha sin pasión
resulta una señal para nosotros
de que llegó la hora de no vernos jamás.
Y sin embargo…
Alguien llama a la puerta.
Hace días que quiero decirte algunas cosas...
Y no te digo nada.

Y no hay preguntas.

Y cuando finalmente lo sentimos,
nos damos cuenta de que solo
corremos intentado dar alcance
a alguien que sabemos que nunca estuvo ahí,
aplazando el momento
con maniobras y engaños, palabras sin futuro,
para frenar el fin largamente anunciado.

Porque hasta el sufrimiento es, a veces, preferible a la nada.

viernes 12 de septiembre de 2008


MENÚ DEL DÍA

Imagina un café, entre dos medialunas,
y tú leyéndome la mano,
echándome en la cara el humo del cigarro,
mordiéndonos los labios de repente
con un silencio oscuro color rojo
y una música al fondo, Be My Baby,
y un almuerzo pendiente, la carne poco hecha,
y otro espresso, please, la vida a sorbos.

Tienes mi mano
y el saldo de certeza
de quien no entiende, amor, la vida a solas,
sin tarde ni merienda compartida,
sin cine de verano,
sin parque a medianoche,
sin una rosa blanca en nuestra mesa
antes del primer plato
–que has pedido por mí–
y de recomendarnos
mutuamente
como exótico postre
bajo estrellas anónimas.

martes 9 de septiembre de 2008


POR RAZONES DE SEGURIDAD

Arroja la botella de las sombras. Te queman.
La luz verde del llanto perfora tus mejillas.
La barra de este bar no es ningún horizonte,
tampoco una salida el alma en bancarrota.
El amor no es posible en el olvido. Y sabes
que en la jaula del vaso la tristeza te mata.
No liquides con ella las cuentas todavía:
espera a que te llame, que se sequen sus ojos
y te perdone el odio -paciencia- alguna vez.
Y si quiere vengarse por tanto que le has hecho,
tú dile que la quieres, que hoy eres otro hombre.
Y si nada funciona y tu sangre se enfría,
vete de la ciudad y empeña el corazón...
Y cómprate un revólver que del amor te guarde.

viernes 5 de septiembre de 2008


MI VIDA SIN TI

En este sitio nadie cuenta
estrellas por la noche.
David González

La soledad es una plaza abierta,
una copa sin el carmín de nadie
frente a la mía, en una mesa a oscuras
a la luz de una calle que habla del insomnio,
del ruido de la Torre de Pisa al inclinarse,
una mujer –quién sabe si eres tú–
comiéndose un helado de leche merengada
del brazo de otro hombre, en otro bulevar de sueños rotos.
Y el cielo como un arma cargada de tristeza
que me apunta a los ojos estrellados
en ninguna mirada que me enseñe a contar
estrellas por la noche.

En sus ojos he visto
ojeras color luna, un poniente extinguido,
noches de uñas largas lo mismo que recuerdos,
igual que un largo adiós, esa otra vida
que dejamos pendiente
cuando era una fiesta el mundo a medianoche,
porque el amor lo es todo
y lo que no es amor tanto da si se olvida.
Lo que he visto en sus ojos
lo he buscado en mi cama tantas veces,
en el invierno a solas,
cuando más pena dan los amores perdidos.

Y ahora sé que nunca
volveremos a ser, por un instante,
aquellos que aprendieron
antes de amar en vano
que hay un charco de lluvia en los áridos ojos
que pisa el desamor,
ese cristal a punto de romperse.
Yo no sabía que el silencio
pudiera decir tanto si no ceno contigo
ni mi cuerpo se duerme entre tus dedos
y el roce de las sábanas.
La vida no es gran cosa si tú no estás conmigo.

En qué pienso, me dices
mientras te das la vuelta
camino de otros sueños en la cama.

Pensaba en que te quiero todavía,
en que no sé qué haría si no pudiera al menos
pensar en que te quiero. Porque si pienso en ti
el mundo no está mal del todo: hay esperanza
si alguien corta el silencio en dos mitades
con palabras de amor de un solo tajo.
Pienso que estoy contigo,
que tengo el tiempo justo de besarte
antes de que te duermas.

jueves 4 de septiembre de 2008


AMOR EN PLENO ATASCO

En un paso de cebra nos besamos
y el tráfico incordiaba nuestro amor.


martes 2 de septiembre de 2008



UNA VEZ...

Una vez me dijiste: Tiene un color el cielo
de casa abandonada.

La tarde sigue un rastro

de palomas que huyen en todas direcciones
.
Fue en mitad de una plaza, junto a un árbol

-donde el aire hilvanó su silueta salvaje-
y el frío edificado de la estatua
igual que el corazón.
Recuerdo que se alzaba
ese cansancio blanco de la nieve caída

sobre el espejo roto de las calles,
de la ciudad sin luz,

y el largo invierno que dejaron tus alas.

domingo 31 de agosto de 2008


ANUNCIO POR PALABRAS

Yo soy la oscuridad que te persigue,
un vampiro que empeña sus colmillos
por un beso de día.


NUEVA OPORTUNIDAD

Tú te das por vencida,
yo doy todos mis versos por un taxi
que me devuelva a ti.


LOS ESPEJOS VACÍOS

Los espejos sin ti
me recuerdan tu piel
y otras mentiras.


ALAS
... como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo.

O. Paz


Son
tus dos piernas solares, calle arriba,
el parteluz de todas las miradas.

CORAZÓNCINCOESTRELLAS
No tiembles nunca más por lo que sabes,
no temas nunca más por lo que has visto.
Carlos Marzal

Piensa en tu corazón, que hace esquina
con la felicidad según consta en tu piel.
Entre tanto la noche te insta y te desviste...
Resuenan las monedas, su familiar tristeza,
y el sabor rencoroso de las desilusiones
me ensucia el paladar hurgando en tu derrota.
Y tú sabes que a veces es más ciega
la vida
que el amor que apuntala un futuro distinto,
la esperanza que aguarda en un cuarto lejano
donde alguien te brinda una rosa en silencio,
una mirada atenta de velas encendidas,
mientras que tú te duermes a su lado. No temas
en la estrechura abierta de un abrazo, no tiembles
bajo las luces rojas de un hotel, y una música,
llamado corazón, que nadie más oyera.

jueves 28 de agosto de 2008


GOODBYE, MISS EQUIS
(TRAS UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO)

...
en un cabaret de mala muerte

(...) ataviada con medias negras,
ligas sobresalientes y un provocativo maillot,

entonaba, con profunda, ronca voz, de tabaco duro,
un cantable destinado a esclavizar...

Terenci Moix,“La Gran Historia del Cine”

Saca el pañuelo rojo y agítalo en el aire.
Dime adiós si te atreves. Con un beso, di adiós.
Paloma remotísima —hoy te llaman Miss Equis—,
oh Sísifo en la sombra del cabaret en llamas,
perfúmanos de azul y así todo el infierno...
La noche se acentúa de pronto en tus pezones.
Tus piernas peligrosas se me vuelven, se afilan
como negras serpientes encantadas. Te quiero
con uñas corrosivas al calor de mi piel.
De tus ojos enormes como hogueras, despacio
me asesina —despacio— la luz que es transparente.
Rasgas las vestiduras inocentes que llevas...
Carmín divino llevas, voz de alarma. ¡Oh dime,
dime por cuánto amor te estás quemando viva!

miércoles 27 de agosto de 2008


JUEGOS DOMÉSTICOS

No estás aquí, es un amanecer que desconoces,
pero que pasará sin duda a tus poemas.
Luis García Montero

Desempolvas la noche
y te exilias desnuda de mi cama
camino de la ducha simplemente,
del trabajo que temo
haber empezado a comprender.

Eres tú
y no eres tú,
es el brillo del whisky que me he dejado a medias
encima de la mesa melancólica
mientras la oscuridad que tú buscabas
ya no decora nuestro amor ni nuestra
inteligencia, lúcida en la sombra.

Porque tienes razón
las lágrimas remiten al infierno,
me devuelven a mí,
son pétalos pisados de mí mismo.
¿Y para qué mentirnos?

La vida duele menos
si miro tu desnudo enredado en la ducha,
recién hecho el amor contra los azulejos.


Y no hay un solo instante en que alguien no diga
te quiero para siempre
sin saber que es mentira, sabiendo que es verdad.
Alguien silba en la calle una metáfora,
esa mala canción del día siguiente
al concierto de cuerdas y de sábanas
tras no desafinar ni una caricia
en la música clásica del sexo
que llamamos nocturno, instinto, estrella,
que llamamos verano mezclado con champán.

Nadie duerme a mi lado y eres tú,
alguien se viste ante el espejo
y no eres tú.
No sé si te das cuenta:
desempolvas la noche, nuestra historia,
las alas que encontramos debajo de los besos,
el paisaje dudoso de tu ropa sin ti
tirada por el suelo del futuro,
como imitándote el vacío.

Y era fácil saber que se trataba
de mi propia verdad, del corazón
en que se apoya un sueño inútilmente.
Hoy
(y ayer
y siempre)

riño con el silencio preguntándome
por qué no me devuelves las llamadas
y el calendario corre en dirección contraria.
Sin ti la vida es una mala copia:
si no eres tú no puedo ser quien soy.

Ni siquiera lo sé. Es el amor quizás
escondido en la prisa de vivir.
Es el cielo previsto al que regresas,
el sol impertinente en todas las esquinas,
las páginas dobladas de los días,
recordados después de quietarte las riendas,
de sentir en los dedos, aunque muy débilmente,
débilmente tu piel igual que un vicio
de otro tiempo sin más por un instante
tomado únicamente por la música,
pidiendo la palabra al final de un
gemido,
al doblar esa esquina del
silencio
y el aullido apagado de quien mira
con miedo de estar solo.

__________________Esa mirada
es el gesto más tuyo que conozco de mí.
Tu ropa abraza el suelo todavía
y tu boca sin mí es un barco anclado.
Por ella hasta los besos
veo tu nombre navegar despacio.
Pero no estás aquí.
Es un amanecer que desconozco,
que pasará sin duda a mis poemas.

Amor
debe llamarse eso.

domingo 24 de agosto de 2008


PREGUNTAS DE EXAMEN

Para saber de amor,

es preciso el silencio contra todos
los muros desgastados del idioma.

Para aprender la noche,
nada mejor que el curso de las sábanas
mientras corre tu cuerpo por el mío.

Para pasar la vida,

podemos desnudarnos otra vez.

sábado 23 de agosto de 2008


COMO LA LUZ DE UN SUEÑO

Me conciernen la noche, el brusco día
en cada bocacalle. El horizonte
es un alambre sucio
donde cuelga la vida diariamente
la blanca intimidad de algunas nubes
como húmedas ropas.

Recién llegado al mundo,
el sol tiene el calor de los borrachos
y dice su verdad y su inocencia
en la última copa de los árboles
que aún guardan el olor de las estrellas,
del alto limonar de las oscuras ramas.

Cuando regreso a casa y me abandono
al sueño que amenaza mi desorden
más allá de mi cuerpo, y la nostalgia
es una enredadera
a solas con la imagen que tengo de tu piel
pegada en las paredes del recuerdo.

Y la tarde más larga me conmueve
antes de despertar y ver que el mundo
envejece otra vez sobre las calles.
Y el amor, que es de todos,
es familiar como cualquier esquina
que dobla el corazón de nuestro abrazo.

La prueba más veraz de que todo es un sueño
es recordar tu piel saliendo de la cama
o abrazarte desnuda, mirándote al espejo,
y no sentir el peso de una historia
de papel y palabras
de amor de doble filo.

Como la luz de un sueño
cuando nos despertamos.

viernes 22 de agosto de 2008


DE ENTRE TANTAS, DE ENTRE TODAS

Cómo decirlo.
Amar es darse cuenta
de que alguien le dio la vuelta a todo
sin levantar sospechas,
de repente,
en un día con cosas que contar.
Unos labios bastaban
para decir que no, pero también
una noche con lluvia sobre un taxi
para tirarme el beso que aún guardo en mi mano
como un tatuaje imaginario. Entonces
yo ignoraba saber que es un rato la vida,
que éramos tan distintos como iguales,
porque vivimos
en un mundo de ciegos. Como ahora
que estoy,
sin ti,
medio desnudo,
sin la mitad de mí que a ti te sobra,
sin la mitad de ti que a mí me falta.
Cómo decirlo ahora
entre las sábanas: la soledad
remite a nuestras manos.
Y parece que nada es ya lo mismo.
Has cambiado este instante
y el siguiente.
Yo te elegí
entre tantas, entre todas.
O fuiste tú
quizás.
Sin duda que lo hiciste:
el hombre, en el amor, sólo compite.
Pero todo da igual. En esta hora,
llenemos con un beso este vacío
que a ambos nos separa.
Amemos la evidencia,
porque amar es ponerse
-encima
o debajo-
en el lugar del otro.
Y descubre conmigo nuevamente
que amar la vida es un paseo
largo
por el mejor lugar que conocemos,
pues somos como aquellos
que no dejaron nunca de amarse sobre el mundo
como aman los niños,
es decir, seriamente.

jueves 21 de agosto de 2008


AÚN

El mundo aún tiene un largo olor a ti,

está lleno de objetos misteriosos,
de incomprensibles acontecimientos.

Pero también de últimas palabras,

cuerpos indescifrables,

de paz sin nombre,
sin respiración,

como la muerte acaso, parecido al invierno.

Bajo un cielo vacío,

sin decir las estrellas,

la noche corre sobre rieles rotos

y descarrila cuando encuentra el alba.

Es un tren desatado

en mitad de una vía trazada por el sol,

que te evoca desnuda y desolada,
a punto de arrollarte.


Sin ninguna esperanza,

pienso en la arquitectura efímera del cielo,

hay escrita en el aire una frase de pájaros

que dice mi tristeza,

así duele un amor cuando amanece

si no estás junto a mí bajo las sábanas,
si no hay más que vacío entre mis cosas,

porque se hereda un cielo igual que una mentira.


Dispongo las palabras. En silencio

pierdo las blancas riendas de la página

última de mi vida -sin tú no estás conmigo-,

como lo fuera ayer, como lo es hoy,

como será mañana. Una parte de mí

ilumina la nada. Semejante a mis labios,

desbocada palabra es el silencio,

que examina mi piel, reconociéndome.

Y escucho las palabras que se alejan contigo.


Tiene que ver mi estancia en este mundo
solo con el azar de nuestro encuentro,

y con un hecho triste:
"Te amo todavía

todo el tiempo. Te espero aquí, si quieres,

si alguna vez decides regresar,

dejar sobre mis cosas restos de lencería,

esa ropa que acaba por ser un precipicio".


¿Adónde irán, amor, cuando no huyen

los que siempre, mi amor, están huyendo?


Seguramente aprenda con el tiempo

que el amor se construye con palabras

y algunas decepciones.

_________________Cuando abro la puerta

y no te encuentro al fin

delante de mis ojos sin respuestas,

y quiero convencerme de que debo olvidarte,

de que todo es incierto entre nosotros.

Y me arrojo a la calle sin abrazo.

Camino de la ausencia, kilómetro a kilómetro
busco cada esperanza de un modo diferente,
reivindico el derecho a la ternura,
la manera de estar frente a tus labios
y llorar simplemente sobre ellos.

Pero la vida es un amor perdido,

qué lugar tan extraño nuestra cama

y qué frío es el mundo si no estás.


Del aire solo quiero una paloma

que anuncie tu regreso alguna vez

y cuente el desamor de nuestra historia.

La soledad es ruido si no suena el teléfono.
No debo proclamar

mi desencanto. A modo de coartada,

bajo un amanecer que está lleno de pájaros,

el mundo huele a cartas sin abrir.

martes 19 de agosto de 2008


EL CLUB NÉMESIS

París, cuando te vi a través de las sombras
y las luces de aquel night-club de mala muerte,
me dejaste
sin habla, imperceptible
-mi voz, estoy seguro, no la recuerda nadie-,
siguiéndote en silencio como un ángel vigía.
Estabas tan hermosa. Habías florecido
de la nada, del humo, o tal vez de la música,
You can leave your hat on, sonando suavemente.
De la mano del fuego llegaste hasta nosotros,
rozándote la piel te miraban los hombres
y tú disimulando el éxtasis del mundo,
ignorabas también que el mundo te quisiera
para siempre en sus brazos, igual que entre las sábanas,
esas inmensas alas del insomnio.
Porque tú solamente, celestial en tus formas,
levantando las alas de las más finas sedas
y el maillot afilado hasta el vientre de pan,
te dedicabas, sí, a dar vueltas al mundo
de la pista de baile del pecado. De pronto,
al verme -como un acto reflejo- me besaste,
me abriste, sin defensa, en canal la camisa,
una zanja cavaste desde el cuello, y despacio
el alma me manchabas labio a labio. De azufre
era el carmín, de yel cada colmillo y sangre
maniatada al igual que mis manos, sin vida,
porque al fin se olvidaron, sin poder escapar,
del hueco de tu herida, del tacto sin remedio.
Y un giro hacia el infierno parecía la aurora,
invasora en la nada, detenida en el lecho,
que fuimos apagando... No hubo luz
en tus ojos. El rimmel con forma de tarántula
liquidaba las cuentas del pasado
más turbio. El beso como un nudo trajo,
desde tu boca en armas contra el viento,
amordazado el aire hasta mi boca,
hasta romper cadenas como labios,
hasta pedir auxilio...
_______________ Pero nadie escuchó.
La voz era invisible para todos.

Me pediste, París, el corazón
y un poco de dinero.

domingo 17 de agosto de 2008


POSTAL CON NIEVE

La ausencia es una forma de invierno.

L. G. Montero


Estoy solo. Te escribo
una postal con nieve,
te escribo desde el norte de la ausencia,
con ese mismo frío que hiela las palabras.
Y suelto las palomas de noviembre
que conmueven el sur, y tus dos manos
aprietan mi presente
y mi imaginación, de distancia a distancia.

Necesito tus labios como máquinas
para limpiar de nieve los caminos
de tu casa a mi casa largamente.
Crece el invierno entre nosotros
sin hacerse pasar por quien no es
y estos labios sin ti lo reconocen.
Así duele un invierno.

Hoy vuelvo a preguntarme
por aquellos que entonces invertían
sus únicos ahorros en el banco del parque
a oscuras como el beso, ese verano
que siempre te devuelve ese sol tímido
que financió el amor que no conoces,
tan frío en esta cama
al final de otra noche.

Quiero saber si es cierto
que sobrevive aún
iluminado
cada beso que hizo posible nuestra historia,
la nota con mis débiles palabras
al borde de tu cama recién hecha
igual que el pensamiento.

Más allá de mi piel no te adivino
vestida de otro mundo y otras sábanas
del color de las noches inmortales.
Y dudo de mi amor y desconozco
si estarán todavía las rosas en la cama,
donde ayer las dejamos
apagarse en la luz de nuestras sombras
con ojos asombrados.

Cuando despunte el día
como un viejo cuchillo
por tu piel que amanece contra el cielo,
acuérdate de mí
y prepara de nuevo tu equipaje
camino del calor que conservamos
de aquel verano igual a nuestros ojos.

Y empapada de luz y de existencia
al otro lado de la puerta te percibo.
No quieres renunciar. Buscas mi vida,
la entrega innegociable del verano.
Decidida a existir,
procura que haya siempre
una noche de amor como la última
mirándome a los ojos.

Pero al abrir la puerta de otro día,
es un sueño el dolor que te imagino.

jueves 14 de agosto de 2008

BRINDIS

Por tu ropa de asalto en ruinas por el suelo
mientras me acribillabas con tu strip-tease de moda.

Por nuestro aniversario, cada lágrima misma
desvestida de ti. Con qué razón te amo.

Por el insano tacto de las dudas y el miedo
cuando estamos nerviosos como ayer: aquel día
hace más de tres años. Por nosotros, por todas
las palabras de humo que a diario me dejas
grabadas con vapor en los dulces espejos.

Por mis manos desnudas sobre esos hombros tuyos.
Por tus muslos salvajes, eternamente jóvenes,
donde siempre es de día. Por tu complicidad,
por la mezcla explosiva de los besos. Hoy brindo
por esa larga vida que tal vez nos espera.

LLAMADA TELEFÓNICA

En tanto que los taxis me regresan,
veo las calles por donde me han traído
y pienso en las ciudades que he vivido
con cielos de neón que me anestesian,
las historias de amor no me interesan
porque hoy sé de la vida lo perdido
y hoy los taxis me llevan al olvido
y del amor las sábanas me pesan...
Otra vez al teléfono me llama
y me pide que vuelva, mientras lloras,
tu voz de caracola arrepentida,
echándome de menos en la cama...

Lejos los dos sellamos tantas horas
con este adiós, con esta despedida.

miércoles 13 de agosto de 2008


AUTOPISTA HACIA UN CUERPO


Demasiado carmín.
_______________Recuerdo una autopista
del color de su piel, algún cielo remoto,
en la mirada el vuelo cautivo de algún ave,
la noche penetrando el labio que se abría,
la breve arquitectura del efímero tanga,
mientras yo conducía a casa de sus padres.




AMORDAZADOS

Insisto en el desnudo
de otro cielo estrellado como boca cosida.
Y las palabras se suicidan
por dentro de mis labios sin poder
decir todo el amor que necesito.


VUELO DE INSTRUCCIÓN


Sé que voy a quererte sin preguntas,
sé que vas a quererme sin respuestas.

Mario Benedetti


Lo que quiero decirte no cabe en un poema.
Y está bien que así sea.
Cómo hablar de tus alas sin que me falte el aire.
Quizás son esas alas las que impiden
tener pies en el suelo,
el larguísimo viaje de mis pies a la tierra.
Ni siquiera lo sé, pero no importa.
Ni siquiera recuerdo
si aún eres capaz de abrir los brazos
en señal de perdón. Quiero que vuelvas
a ser la misma, si es posible,
la de antes de que lloviese al recordarte.
Mi cama es un lugar en el que solo llueve.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos
por cambiar lo que somos.
Te quiero, sí, de todas las maneras.
Decirlo es importante.
Cuántas veces me he dicho
que eres mejor que todas las palabras,
tú que haces del silencio una trinchera,
que defiendes la risa igual que una bandera,
que en tu desnudo guardas un tratado de paz.
Confiésame el dolor que te he causado,
confiésame el dolor de cuando te alejaste
después que nos besamos de la forma más triste,
como un superviviente que se cansa de serlo
ordenando las cajas de su desolación
para emprender el vuelo, confiésame las alas,
cualquier dolor de alas penetrando el vacío.
No digo demasiado,
ni todo lo que quiero cuando no quiero nada.
Y busco, entre las otras,
la palabra con ojos abiertos a la vida,
cuando te digo “amor” y dices “noche”
que se abre de piernas o de alas se abre,
y tu cuerpo penetra en la palabra “amor”.
Y no se acaba el tiempo,
las palabras que cuentan lo que somos.
Y de pronto uno advierte
que en realidad se trata de saber ciertas cosas.
La oscuridad nos deja todavía más solos,
las palabras son huérfanas si no están en tu boca,

contigo es todo el día un brevísimo beso,
qué forma de besar cuando no besas,
todos mis besos tienen la forma de tus labios,
morir es desamar, pero con menos lágrimas,
tus lágrimas son hechos
de que el dolor es tanto como no me imagino.
Podríamos amarnos en otras circunstancias,
quedarnos en silencio. Me da igual.
Sé que voy a quererte sin preguntas,
sé que vas a quererme sin respuestas.
Por suerte eres un ángel.
Y escribo este poema
esperando a que un taxi te regrese a mi calle,
que mi alma se asome por entre los barrotes
de tu carmín con alas homicidas,
a que el nivel del cielo no alcance nuestras sábanas.
Por suerte eres un ángel,
ya desciendas de un taxi o bajes de una nube.
Sé que vas a quererme
sin que yo te prometa regresar a tu cama,
sin que tú me perdones otra noche sin ti.
Pero te lo prometo, amor, dalo por hecho.
Si te doy mi palabra, me doy yo.


Te beberás el cielo con los ojos.

martes 12 de agosto de 2008


LA VENUS CUALQUIERA


Manó de un taxi y seda eran las alas,

sus medias, suavemente fugitivas,

calle abajo, entre coches como balas.

Todas las nubes eran incisivas.

Aquella lluvia prolongaba el seno

y el pezón de diamante contra el frío.

El tráfico expulsaba su veneno

y el humo era a sus pies un largo río.

Bajó del taxi una mujer cualquiera...

Era la inevitable cabellera

de una Venus de cine en blanco y negro,

la boquita pintada de Mar Rojo,

las garras de Astracán y aquel sonrojo

al ver que alguien seguía al Ángel Negro.

domingo 10 de agosto de 2008


COMPAÑEROS DE VIAJE

París paralizada por la niebla...
Es la noche que pasa igual que un río
despacio hacia otro día
en que posiblemente estemos solos.

El humo que se esfuma de mis labios
y el tímido destello del cigarro que fumo
—simulacro de un beso—
____________________me acompañan
mientras camino y busco
alguna compañía en amistad. A veces
la noche se detiene en cierta esquina,
enhebrando mis ojos con historias ilusas
de princesas efímeras con reino en este mundo
de amor adulterado y tanga azul diurno,
y hay lágrimas que crecen como flores salvajes.

La ciudad te imagina, cada noche
se acumula en mi voz para saber de ti,
porque te he visto a ti entre todas las otras
precedida del fuego bajo tantas estrellas.
Pero no dices nada
y miras a otro lado:
te hacen daño los hombres
que luego son caricias
cuando el dolor te llena con más delicadeza.

La noche que saquea mis bolsillos
te pide algún destino para mí y tus labios,
esa última velada que te debe la vida
y una mesa indulgente para dos
en aquel restaurante con tu nombre,
en la noche de amor que nunca imaginamos
más tarde, en un hotel del fin del mundo.

Ha bajado la lluvia su telón.
_____________________Y me besas.
Y me muerdo la boca
pronunciando tu nombre.
París, este poema
es el precio que pago por echarte de menos.

Recuerda que no hay nada sencillo en el amor
ni vestido más bello
que una mujer desnuda que me abraza
al final de algún sueño que apenas recordamos
o al principio de otro.

Bajo la Torre Eiffel,
entre las piernas de París.

Y todos los caminos son hermosos
si llevan a París.

DÍAS VACÍOS

Su anhelado futuro
tiene la forma exacta de una huella.
Pedro Salinas

Miro a mi alrededor. Brilla septiembre
con la primera luz que le ha robado al día,
mientras observo cómo
una mujer cruza la calle y pienso
que tal vez sea cierto que se parece a ti
y sin embargo es triste que no seas.
Pero septiembre huele a despedida,
a charcos que no guardan una nube,
a hojas de periódico en el suelo
de la ciudad errante y cotidiana,
y hay huellas de mujer en cada calle
.
Yo conozco sus pasos
camino de otros mundos, que se alejan
de todo lo que soy, bajo un cielo inocente
que no se cansa de mirar sus piernas
cuando dicen adiós
bajo la lluvia. Espero
que esa mujer de blanco igual que un ave,
excitada de lluvia,
con tacones de anzuelo y medias como redes,
que trae la mordedura irreparable,
esa marca anterior a cualquier noche
que llamamos amor,
sea presa de recuerdo y de nostalgia,
de pura fantasía. Quiero
con mi boca secarle su desnudo
mientras que dura el rojo del semáforo
y el milagro del agua continúa
bordando su silueta
en la flor arrancada del vestido.
Y mis huellas la buscan en el tiempo
y quieren vivir más también mis ojos
y mis manos ya saben que no eres...

Mi anhelado futuro
tiene la forma exacta de su huella.

sábado 9 de agosto de 2008


FEBRERO, 14

conmovido y hierático,
desnudo como el agua...

F. Benítez Reyes

Nos dijimos adiós

igual que otros amantes, quizás, alguna vez,
se lo dijeron. Cuando

todo está dicho —y todo está perdido—

con melancolía y cierto desencanto

que yo aprendí muy pronto a reprocharte,
hoy quiero la tristeza del mar ante los ojos

y esta luz inocente del día enrarecido,

solo un recuerdo acaso de una costa a lo lejos

donde yo todavía quisiera celebrarte,

conmovido y hierático,

desnudo como el agua.

Pero te has ido, amor.
Se preguntan por ti las estrellas fugaces.


POEMA PARA LEONOR

Dondequiera que estés,

estará la belleza.


Era en octubre, año dos mil dos:
en la calle el semáforo imitaba
el color de tu boca y de tus uñas
(pero quién prohíbe el paso a la mirada),
pensé en cómo sería el primer beso
nada más conocerte, imaginándome
la suave oscuridad entre las manos.
Fue al comenzar la noche, en aquel bar
con música y licor hospitalarios,
y tú con ganas de saberlo todo,
de preguntarlo todo sobre mí,
mientras yo te miraba sin descanso
y te decía, al fin: para qué hablar
si podemos besarnos. Desde entonces,
han pasado los años, los recuerdos
pasan a ser un libro de poemas,
y ahora nos encontramos en mitad
de una conversación sobre nosotros,
con sus más y sus menos,
con lo que pudo ser, con lo que fue,
con sus comienzos y con sus finales.
“Terminamos amándonos –me dices–
como otros amaron mucho antes,
sabiendo que el amor es este abrazo,
es este esfuerzo o lucha o lo que sea,
pero también sabemos que el amor
es un lugar tranquilo
donde hace buen tiempo,
donde aún es posible ser feliz,
y quizá es para siempre”.

SIN CAUSA JUSTIFICADA

Quiero contar mi vida,
la suma indiferente de unos labios
–posiblemente rojos–
bailando en el vacío igual que las banderas,
recuerdos de una calle que no existe,
los letreros de bar anunciando el olvido
mientras ladraba un perro a aquel borracho
que nos pidió la hora –¿lo recuerdas?–,
el último cigarro que a los dos nos quedaba,
la noche estaba en blanco
mirándose el ombligo
y los gatos sacaban las uñas al silencio.

Quiero contar esa otra vida
que sueles esconder debajo de la alfombra
de otra noche sin más a tu salud,
cuando, a veces, te amaba, muy despacio,
no de este modo, sino más despacio,
cuando tu piel sin ropa era ya el fruto
de mi imaginación, que no volaba
sino a ras de suelo, tal vez cerca de todo,
sin querer nada más que el sabor de las cosas,
aquellos tiempos de amistad
para evitar el daño.

Y déjame contarte –por resumirlo un poco–
que aprendimos así a amarnos bajo el cielo,
a mirar a los ojos que están cerca,
que sin duda nos miran,
como miramos siempre cuando nos despedimos
de alguien a quien no veremos más.
Y así aprendimos, porque se acaba por saber,
que hay noches sin amor como heridas de guerra,
sin costa ni horizonte, sin poder abrazarte,
como cuando te quedas solo
en un lugar extraño de un libro, una película,
antes de que se funda en negro la pantalla
o en ese instante en que pasamos la hoja.
Pero ante todo, sí,
déjame que te cuente
que aprendimos a amarnos con los ojos abiertos,
tan peligrosamente abiertos, como sabes.

¿Quién no ha cruzado,
en algún momento de su vida,
por una historia así
sin pértiga ni red?

viernes 1 de agosto de 2008


CAMBIO DE PLANES

Qué lejanamente inciertos
parecen hoy aquellos días.

Miguel Barnet


La noche casi siempre remite al horizonte

y están llenas de ti casi todas las calles.

El frío sobrecoge en la memoria

y recurro a la magia del teléfono,
ese camino incierto
que me lleva hasta ti cuando estoy solo.


Se impregnan de tu voz de caracola

los teléfonos, se abren como pétalos

a nosotros,

________se llenan de nosotros,

esperando los dos la dirección del aire

que desnude en mi oído cuanto quieras decirme,

cuanto tenga el dolor de hospitalario,

repitiendo contigo las palabras de amor

que quizás merecemos.

La ciudad, despiadada,

levanta otro edificio entre nosotros.

La luna resplandece como mujer desnuda

en las altas ventanas de aquellos rascacielos,

pero luego se va detrás de alguna nube

tatuada de lluvia, disfrazada de ti,

detrás de algún amante. Acecha la mañana.
Y el alba es ropa sucia tirada por el suelo

de la desolación que crece entre tus cosas
cuando menos lo esperas.


Como todos los días desde entonces

la lluvia bombardea las ciudades,

hay un silencio de coches aparcados,

de calles atrapadas bajo la luz eléctrica,

bajo este amanecer
como una flor pisada.

Como todos los días desde entonces
me interroga la luz en la distancia,

la misma soledad que nos unió,

mientras miro tu foto y pienso en vano

todas las cosas buenas que dijimos

que íbamos a hacer sin olvidar

todas las cosas cada vez mejores
que iban a pasarnos, sin saber
que iban a pasarnos por encima.

jueves 26 de junio de 2008



LLUVIA DE PASO

Agujas de tacón, rojas serpientes,
y medias de cristal, vidrieras góticas,

reivindican el cielo de tus piernas llorando,
que son banderas blancas, que son himnos
todavía capaces de ponerme de pie.
Minifaldas de rock que escapan a los bares
al olor de la noche, los pezones que gritan
marcados en la blusa, como ojos de cuervo,

condecoran las calles, los pasos que se alejan,

la espalda interminable y traicionada
por un golpe de lluvia, imaginable sólo

donde la oscuridad ofrece sus portales

y una puerta entreabierta hacia el deseo,

y los cuerpos se invitan a pasar...

De súbito te enfadas, me muerdes cada beso,
arrojas mi chaqueta a un suelo femenino,

y el cielo es impensable al borde de otra boca.

Como lluvia de paso por mi piel de cristal,

son tus uñas diamantes que me arañan por dentro.

Y mis muslos cerrados como un libro

se abren a tu sed, que es reincidente.

Y te bebes de un trago el alcohol de mis versos:

el poema es la copa de tus sedientos ojos.

Hoy borras de mis labios como páginas

las palabras de amor que me escribiste

a la luz de una noche manchada de carmín.

Aún recuerdo aquel beso de la primera cita

cuando tú me pediste otra noche sin más.

Y justo en el instante de cumplir tu deseo
suena el despertador y es un tiro de gracia.