
HAIKUS DE LA CALLE Y OTROS BONSAIS (PRIMERA CENTURIA)
I
Un gato blanco
se roza con las tejas.
La luna en celos.
II
Yo he visto estrellas
caer: zarpas de tigre
entre la nieve.
III
Entre los lirios,
la mariposa aprende
a amar sus alas.
IV
La aurora es agua
sobre el capó del coche.
Sol sobre espejo.
V
Nada más rojo
que la luz de tu boca
bajo el semáforo.
VI
La lluvia en celos
y el asfalto mojado
como tu boca.
VII
En el cordel,
tu ropa bajo el sol
sueña otra noche.
VIII
Prende la lluvia
el calor de un paraguas
y nuestro abrazo.
IX
Es siempre otra.
Nadie cruza dos veces
la misma calle.
X
Detuve el coche
por ver mejor la lluvia
correr contigo.
XI
Llueve en mi cama.
El teléfono suena
y no eres tú.
XII
Abandonada,
tu barra de carmín
sueña otros besos.
XIII
Tus medias rotas,
al subirte en el taxi,
no me olvidaron.
XIV
Oigo en las calles,
de tanto perseguirte,
sólo tus pasos.
XV
Pasas corriendo.
Los charcos se alborotan
bajo el vestido.
XVI
Gota caída
en tu carmín mojado.
Agua en el agua.
XVII
Contaba el aire
un rosario de hojas
por las aceras.
XVIII
Gotas de sal
son los ojos de Sara
bajo la luna.
XIX
Pasa la vida.
En el cristal del bus
pasan tus ojos.
XX
El desamor
es ver tus medias rotas
pasar de largo.
XXI
Entre la hierba,
bajo tu piel, despacio
conversa el aire.
XXII
Tocaba el aire
el blanco acordeón
de un libro abierto.
XXIII
Tacón de aguja
tejedora de sueños,
hila mis ojos.
XXIV
Entre los dedos
reverbera la lluvia:
gotas de vidrio.
XXV
Perplejo un charco
captura tu tobillo.
Presume el agua.
XXVI
Lluvia hecha añicos...
Sólo conoce el mar
tanto dolor.
XXVII
Hoy, cuerpo a cuerpo,
el agua entra en el agua.
Lluvia y más lluvia.
XXVIII
Haz de la lluvia
ese charco de abril
que todos pisan.
XXIX
Te beso y llueve...
Y la lluvia se filtra
entre las grietas.
XXX
Día de lluvia.
El rojo de tus labios
no es el mismo.
XXXI
Dejó la lluvia
senderos empapados
hasta el tacón.
XXXII
La lluvia cae
en el reloj de agua.
París sin tiempo.
XXXIII
Tomas mi llanto.
Y eclipsas cada lágrima.
Sólo es un clínex.
XXXIV
Quieren mis labios
pisar la huella roja
de tu carmín.
XXXV
Tú bostezabas
con cara de mal sueño.
Seguías sola.
XXXVI
Cualquier planeta
sería ingobernable
mientras tú bailas.
XXXVII
Tus labios tienen
la forma de mis labios.
No se repiten.
XXXVIII
Tu pie en el charco.
Una onda concéntrica
me moja el pecho.
XXXIX
Abres los ojos.
Contemplo la mañana
contigo dentro.
XL
Ya tengo puesta
la ropa de dormir.
Pero no hay prisa.
XLI
Saben tus labios
morderme la memoria
cuando me besas.
XLII
No es un reflejo.
Bucea una mujer
por las vitrinas.
XLIII
Vi escaparates
como bocas abiertas
cuando pasabas.
XLIV
De vez en cuando
buceo en lo más hondo
de tu ventana.
XLV
Depende el cielo
de cuándo y dónde y cómo
tú me rodees.
XLVI
Delata un juego
la realidad del niño.
No juego a amarte.
XLVII
Me muestra el alba
su primer balbuceo.
Comprendo el mundo.
XLVIII
Cuando me besas,
asumo ciertos riesgos.
Pasan las horas.
XLIX
La cena hiciste.
Quise cenar dos veces.
Nunca me sacias.
L
Entre ella y yo
-como un rey y una reina-
cabe un imperio.
LI
Cuesta mil besos
marcar bien las dos cartas
con que tú juegas.
LII
Pierdes la ropa,
pero nunca ese miedo.
Mi piel en blanco.
LIII
Conmigo pierdes
el miedo al folio en blanco
de tus caderas.
LIV
No digo nada
-como quien ve un Tiziano-
cuando me miras.
LV
Guardo memoria
-para olvidar el frío-
de tus dos manos.
LVI
La furia, el ruido.
Un iceberg en llamas.
Deshielo y muelles.
LVII
Cierra los ojos.
No dejes que la noche
lo sepa todo.
LVIII
Cultivo el miedo.
Arrasando tu ausencia,
guardo que llegues.
LIX
Abres tú el mapa,
la alfombra que nos lleva
a un reino blanco.
LX
Planean ojos
por el cielo sin nubes
de entre las sábanas.
LXI
Cualquier palabra
podría ser la última.
Te amaré siempre.
LXII
Los sueños pasan.
Suena el despertador
y estás conmigo.
LXIII
Después de ti,
la aurora es sólo un síntoma
de que hubo noche.
LXIV
El rojo aliento
de tu carmín en llamas
quema mis tímpanos.
LXV
Las armas blancas
de tu inocente boca
muerden mis ojos.
LXVI
No quiero nada.
Sólo quiero la boca
que me lo impida.
LXVII
En todo amor
hay un cuerpo que ama
y otro es amado.
LXVIII
Te quiero tanto
que ya me queda un poco
menos de ti.
LXIX
Contigo, amor,
se puede llegar lejos.
Siempre hasta ti.
LXX
Dame tu boca
y enséñame a besar
por un instante.
LXXI
Nunca me canso
de no saber quién eres
y descubrirte.
LXXII
Conmigo bailas.
Y alrededor del sol
bailo contigo.
LXXIII
El mar no pasa.
Pero el mar no es el mismo
de hace un instante.
LXXIV
Gotas de agua,
por tu cuerpo mojado,
son las estrellas.
LXXV
Mi vieja vida
hoy parece un museo
de tu memoria.
LXXVI
Yo te desnudo...
Es como abrir la caja
fuerte de un sueño.
LXXVII
¿Sabes volar?
Y abres tus dos piernas:
alas de avión.
LXXVIII
Es primavera:
material inflamable
entre los dedos.
LXXIX
En el jardín,
tatuada por la luz,
crece una rosa.
LXXX
Llevo en la boca
la memoria del beso
que no he dado.
LXXXI
Es tan ridículo
en unas pocas líneas
hablar de ti.
LXXXII
Noche profunda
que te abre una herida
en tanta ropa.
LXXXIII
Quiero saciarme
del labio que ahora muerdo
ebrio de ti.
LXXXIX
Trabaja el tiempo,
el cortador de césped
de la esperanza.
XC
Corto tus redes
y que la noche caiga
sobre tus piernas.
XCI
Huele a ti el aire.
A ropa limpia huele
nuestra azotea.
XCII
Yo sé que es cierto.
Cuando miro la lluvia,
suenan tus ojos.
XCIII
Cierras el libro.
No hay libro más hermoso
que tú desnuda.
XCIV
Cuando te beso
hablo el idioma rojo
de tu carmín.
XCV
Busco palabras
en la boca del lobo
del diccionario.
XCVI
Son las ventanas
las piezas de otro puzzle
cuando se encienden.
XCVII
Baraja el aire
las cartas de otro otoño
por las aceras.
XCVIII
Agua en tu boca
que se oculta a sí misma
hay en mi boca.
XCIX
Tus ojos destilaban
toda la paz del mundo
contra la lluvia.
C
Entre las sábanas,
la sombra del amor
es el silencio.












2 hablaron para siempre:
Siempre es bueno repasar los números romanos...
El gusto de los besos que no se dan.... si sabré yo de esos...
Por puro gusto lo he leído también a la inversa. Una versión me suena a desamor... la otra nó.
Una maravilla, tus haikus.
Me encanta hacer y leer haikus, y te juro, que nunca los encontré mejores, más bellos y mas perfectos, en la red.
Te felicito.
Gracias por tu visita. Yo me quedaré por aquí, leyéndote.
Abrazo poético. Soco
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